La economía como ciencia que estudia la creación y distribución de la riqueza no puede ser ciega a las desigualdades estructurales, y muy especialmente antre aquellas desigualdades que existen por cuestión de género.

La economía feminista representa un nuevo enfoque al análisis económico con un alto potencial transformador, al poner en evidencia la necesidad de corregir los supuestos básicos androcéntricos implícitos en la economía y planteando alternativas que integran y analizan no sólo la economía de mercado, sino toda la actividad que permite el funcionamiento de la sociedad en su conjunto, en particular, aquella cuyo objetivo es la sostenibilidad y la calidad de la vida humana.

Como aspectos concretos que dan contenido a la Economía Feminista, son destacables los siguientes:



REDES DE ECONOMÍA FEMINISTA

  • Asociación Internacional de Economistas Feministas

  • European Gender Budgeting Network

  • Women's Budget Group

  • Gender Responsive Budgeting

  • Presupuestos y Género en América Latina

  • CONGRESOS


  • Annual Conference IAFFE Buenos Aires, 2010.

  • XII Jornadas de Economía crítica, Área de Economía Feminista. Zaragoza 2010.
  • III Congreso de Economía Feminista Baeza, 2009

  • Annual Conference IAFFE, Boston, 2009

  • Annual Conference IAFFE, Turin, 2008

  • Presupuestación Pública responsable con la Igualdad de Género, Bilbao, 2008

  • II Congreso de Economía Feminista,Zaragoza, 2007


  • Jornadas de Economía Crítica: Área de Economía Feminista


  • INVESTIGACIÓN


  • Política Fiscal y Género

  • PUBLICACIONES


  • Feminist Economics Review

  • Fiscalidad y Equidad de Género en Latinoamérica

  • Política Fiscal y Género

  • Economía e Igualdad de Género: retos de la Hacienda Pública en el siglo XXI

  • El ecofeminismo renace como crítica al sistema

    Por Magda Bandera

    El capitalismo es incompatible con la vida. Necesita recursos naturales y personas sanas, pero no se preocupa del mantenimiento de la vida. Para eso siempre ha contado con el trabajo invisible de las mujeres, pero esa estructura ha tocado techo. Esta es la principal tesis del ecofeminismo, una corriente aparecida en 1974 que está resurgiendo con fuerza ante la actual crisis capitalista.

    “Es significativo que las bolsas suban justo cuando se anuncian recortes en gasto social y cuidado de las personas. Tradicionalmente, se ha planteado que existe una tensión entre sistema capital y trabajo, pero en realidad se produce entre capital y vida humana y natural”, argumenta Yayo Herrero, profesora de la UNED de Educación Ambiental y Desarrollo sostenible.

    Herrero sostiene que las empresas quieren plantillas que aparezcan cada mañana limpias y planchadas sin importarle cómo. “Lograr que así sea es responsabilidad de toda la sociedad. Como también lo es lavar a las personas mayores con incontinencia”, señala.

    “La incorporación de la mujer al mercado laboral sin que los hombres hayan asumido su parte de responsabilidad, el individualismo y el modelo urbano, que obliga a recorrer kilómetros para llevar el niño de la casa de los abuelos a la guardería producen un modelo insostenible”, denuncia Herrero.

    Algunos sectores, desde conservadores hasta grupos pro crianza natural, proponen que las mujeres dejen de trabajar temporalmente y vuelvan a hacerse cargo del cuidado de las personas. Nada que ver con el ecofeminismo actual, que huye de cualquier mistificación de la mujer vinculada a la madre naturaleza, como defendía el movimiento en sus inicios.

    Ahora lo que reivindica es la importancia de la ética del cuidado, “porque garantiza la vida”. No obstante, exige a los hombres y al sistema que se reinventen “para no cargar más tensión sobre las mujeres o acabarán estallando”, advierte Marta Monasterio, miembro de la cooperativa Pandora Mirabilia.

    “El modelo actual de crecimiento ilimitado del PIB es insostenible, para empezar porque los recursos son limitados. Además, se basa en la injusticia social, en la falta de equidad y en la explotación de las mujeres”. Por eso, las soluciones deben ser integrales, asegura Monasterio.

    En esta línea, Herrero exige a los gobiernos que rediseñen sus sectores productivos. Como ejemplo, propone dejar de inyectar ayudas periódicas a la industria del automóvil y que quienes trabajan en ella pasen a hacerlo en el sector del cuidado.

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    ]Fuente: Público ]
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    sgd | 26/05/2010 | |

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