


Se activa en España …
UNA MAREA VIOLETA CONTRA LA OFENSIVA PATRIARCAL DE LOS GOBIERNOS CONSERVADORES

Ante las decisiones tomadas unilateralmente por los gobiernos de las comunidades autónomas gobernadas por partidos conservadores de derechas QUE:
Todo ello supone una violenta agresión a los avances logrados durante toda la democracia en la lucha por los derechos para las mujeres.
Estas medidas están teniendo como consecuencia directa el despido de profesionales cualificadas que venían desarrollando durante años su trabajo en los diferentes recursos de igualdad, prestando un servicio de calidad y compromiso con la igualdad.
Las organizaciones que suscribimos manifestamos nuestra repulsa y exigimos el cumplimiento de las leyes de Igualdad en todas las comunidades del territorio español, y convocamos a una movilización y manifestación/concentración a nivel estatal para el próximo 10 de febrero a las 19:30 horas en las plazas principales de las diferentes localidades.
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En el ambiente festivo y solidario de las actuales movilizaciones en España, el único incidente conocido, la única censura, fue la retirada de una pancarta feminista y el abucheo a quienes la colocaron. No debe sorprendernos: la ideología dominante nos invade a todos/as, desde la Plaza Tahrir a la Puerta del Sol. En todos los países, en todos los periodos históricos, el patriarcado no se sostendría sin la configuración del género masculino como rechazo de lo femenino, sin esa violencia simbólica escrita en el cuerpo de las mujeres, sin nuestra propia interiorización de la dominación masculina. Y como escribió Keynes: “La dificultad no reside en comprender nuevas ideas, sino en rehuir las viejas, que penetran hasta el último rincón del cerebro de aquell@s que, como la mayoría de nosotr@s, hemos sido educad@s en ellas”.
¿Qué hacer? La discusión teórica es importante , pero estoy convencida de que la batalla se ha de ganar en la práctica.
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La experiencia nos demuestra que los cambios estructurales no surgen por generación espontánea y que es necesaria una acción premeditada que los posibilite. La sociedad española ha experimentado una evolución social importante durante el último cuarto del siglo XX, no obstante, para continuar con esta tendencia ya no es suficiente con seguir avanzando en la descentralización territorial de competencias. La experiencia ha puesto en evidencia también, el esfuerzo realizado en las últimas décadas en el desarrollo de políticas y acciones orientadas hacia el avance en la igualdad de oportunidades real entre mujeres y hombres (prácticamente en todos los estados miembros de la UE) y aunque esto ha posibilitado una mejora en las condiciones de vida, no ha sido suficiente para contrarrestar los efectos perversos de otras políticas y acciones que, desde la aparente neutralidad de género, han ido contribuyendo a sedimentar la división sexual del trabajo existente.
Los indicadores se resisten y muestran una realidad con posiciones de desigualdad entre hombres y mujeres; la brecha salarial, la mayor afectación del desempleo y del empleo (desempleo) a tiempo parcial continúa limitando las posibilidades de las mujeres fundamentalmente a su incorporación plena en la sociedad y en condiciones de igualdad, tal y como refleja, entre otros indicadores, en el Informe de la Comisión Europea sobre la igualdad entre mujeres y hombres del 2006.
Del camino recorrido hasta ahora se interpreta que las aspiraciones para una sociedad democrática avanzada basada en las libertades individuales, el bienestar social y la equidad sirven de poco si no se acompañan de una acción intensiva y decidida que posibilite la corrección de la ceguera de género en la definición de estrategias y programas de acción. Es decir, que si se pretende que la igualdad impregne nuestra realidad cotidiana, es necesario hacer algo específico para provocar que esto ocurra; el Enfoque Integrado de Género, o mainstreaming de género, se configura como la estrategia efectiva para avanzar hacia una igualdad de oportunidades real, tal y como han ido recogiendo las diferentes disposiciones legislativas a nivel internacional, europeo y nacional desde la Declaración de Beijing de 1995.
Hoy sabemos ya que no basta con que la norma –incluida la Ley- sea legítima jurídico-formalmente. Se exige que además de estar debidamente instruida, responda a los diversos intereses existentes en la sociedad, dando la opción de consulta y deliberación a los diferentes agentes que representan a la ciudadanía y sobre todo, que el impacto de su aplicación permita el pleno aprovechamiento de la contribución de la política de igualdad a la estrategia europea de crecimiento y empleo, contando con el compromiso político, el marco legislativo existente y la implicación de todos los agentes relevantes (políticos, económicos, culturales y sociedad civil).
Iniciar esta tendencia de cambio comienza por replantearse los criterios, valores y los mecanismos de funcionamiento de un modelo de sociedad que aún se sustenta en su estructura patriarcal y en una administración pública que adolece de inercias autoritarias, del desigual acceso a la información y participación ciudadanas, de un excesiva carga burocrática y administrativa, de bajos niveles de colaboración ínter administrativa, de un excesivo peso de la política de compartimentos estanco y un deficiente aprovechamiento de las potencialidades que facilita la Sociedad de la Información y el desarrollo de las TICS (tecnologías de la información y la comunicación).
Pues bien, la gobernanza representa hoy el movimiento o transición hacia un nuevo modo de gobernación, basado en el desarrollo sostenible (humano, ambiental, social y económico) y por lo tanto también en el compromiso con la igualdad de género como garantía de calidad y que ha de orientar la política hacia la satisfacción de las necesidades de la ciudadanía, mujeres y hombres, en equidad.
GOBERNANZA: “el arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico, social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía”.
La Igualdad es uno de los valores fundamentales de los Estados Democráticos modernos.
La identificación de las diferentes necesidades y demandas de mujeres y hombres.
Una mejor determinación de las obras y proyectos o servicios a realizar, dónde y cómo.
Un uso más racional de los recursos.
Lejos de lo que algunos grupos poblacionales quisieran, el Estado Social no está en crisis; lo que ha entrado en crisis es el orden de prioridad de los criterios utilizados y la propia forma de hacer política y lo que toca ahora es redefinir las formas de organización y provisión de los servicios públicos, revisando el tipo de prestaciones y/o recursos ofertados y el impacto que tienen sobre la igualdad de género y el bienestar social.
El bienestar social forma una parte integral de la calidad de vida europea y se configura como la piedra angular para un modelo de sociedad igualitario. Esto en la práctica no resulta siempre sencillo, ya que la ciudadanía está integrada por una multitud de personas, con distinto sexo, extracción social y económica, de distintas etnias, culturas, religiones y discapacidades; por ello, cobra fuerza el rol del Estado de Bienestar para garantizar la provisión legislativa de una serie de derechos comunes, para todos y todas, que se consideran esenciales el interés colectivo.
La calidad desde esta perspectiva constituye una filosofía y una metodología de trabajo orientadas al objetivo de satisfacer las necesidades y expectativas de la ciudadanía de manera económica, efectiva, eficiente y equitativa que tiene consecuencias directas sobre la nueva relación de tareas fundamentales de la administración pública: sistemas de alerta temprana y de prevención, dispositivos de coordinación de acciones públicas, privadas y civiles, campañas de sensibilización, programas de formación y capacitación en la aplicación del principio de igualdad, alfabetización tecnológica, creación de observatorios, sistemas de información y conocimiento, etc.
Esta nueva concepción conlleva un cambio importante: el principio de igualdad de oportunidades se contempla como eje transversal en todas las políticas y programas generales, al mismo tiempo que puede ser favorecida mediante la realización de acciones específicas dirigidas a las mujeres, si la situación de desigualdad respecto de la población masculina así lo aconseja; y por este motivo precisamente, será necesario tener en cuenta:
- Qué relaciones están fluyendo [o no] entre estado de bienestar e igualdad de género
- Qué relaciones existen entre el mercado de trabajo y el ámbito de los cuidados familiares, a quién afectan y en qué sentido.
- Qué consideración tienen los derechos de las mujeres en los derechos sociales que provee el Estado de Bienestar.
- Qué tipo de políticas de conciliación y/o compensación se establecen y qué efecto provocan sobre la autonomía e independencia de las mujeres.
En definitiva, la gobernanza se refiere también a la necesidad de incorporar la estrategia de calidad apoyando la igualdad con mecanismos institucionales efectivos y procesos de participación y consulta abiertos a la ciudadanía y grupos de interés.
El desafío actual es conseguir que la Internet y las TICs sean herramientas para la transformación social y el empoderamiento de las mujeres, desde planteamientos no sexistas, lo que facilitaría el empoderamiento colectivo de las mujeres y su mejora de posiciones para participar en la Sociedad del Conocimiento en condiciones de Igualdad.
[Artículo publicado en la revista Temas para el Debate, monográfico sobre la Gobernanza de la Red, Febrero de 2007.
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