


Se activa en España …
UNA MAREA VIOLETA CONTRA LA OFENSIVA PATRIARCAL DE LOS GOBIERNOS CONSERVADORES

Ante las decisiones tomadas unilateralmente por los gobiernos de las comunidades autónomas gobernadas por partidos conservadores de derechas QUE:
Todo ello supone una violenta agresión a los avances logrados durante toda la democracia en la lucha por los derechos para las mujeres.
Estas medidas están teniendo como consecuencia directa el despido de profesionales cualificadas que venían desarrollando durante años su trabajo en los diferentes recursos de igualdad, prestando un servicio de calidad y compromiso con la igualdad.
Las organizaciones que suscribimos manifestamos nuestra repulsa y exigimos el cumplimiento de las leyes de Igualdad en todas las comunidades del territorio español, y convocamos a una movilización y manifestación/concentración a nivel estatal para el próximo 10 de febrero a las 19:30 horas en las plazas principales de las diferentes localidades.
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En el ambiente festivo y solidario de las actuales movilizaciones en España, el único incidente conocido, la única censura, fue la retirada de una pancarta feminista y el abucheo a quienes la colocaron. No debe sorprendernos: la ideología dominante nos invade a todos/as, desde la Plaza Tahrir a la Puerta del Sol. En todos los países, en todos los periodos históricos, el patriarcado no se sostendría sin la configuración del género masculino como rechazo de lo femenino, sin esa violencia simbólica escrita en el cuerpo de las mujeres, sin nuestra propia interiorización de la dominación masculina. Y como escribió Keynes: “La dificultad no reside en comprender nuevas ideas, sino en rehuir las viejas, que penetran hasta el último rincón del cerebro de aquell@s que, como la mayoría de nosotr@s, hemos sido educad@s en ellas”.
¿Qué hacer? La discusión teórica es importante , pero estoy convencida de que la batalla se ha de ganar en la práctica.
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Lo han hecho de nuevo?
Y además lo han hecho sin tapujos. Los hombres de faldas largas y negras han vuelto a insultarnos a las mujeres. Y aunque han reaccionado, lo han hecho tarde y mal.
Me estoy refiriendo a las declaraciones del sacerdote Gonzalo Gironés Guillem publicadas en la hoja parroquial ?Aleluya? de la semana pasada, en las que dice que ?el varón, generalmente, no pierde los estribos por dominio, sino por debilidad: no aguanta más y reacciona descargando su fuerza que aplasta a la provocadora?. Lo soltó y debió quedarse en la gloria.
Por Teresa Mollá Castells.
Lo han hecho de nuevo?
Y además lo han hecho sin tapujos. Los hombres de faldas largas y negras han vuelto a insultarnos a las mujeres. Y aunque han reaccionado, lo han hecho tarde y mal.
Me estoy refiriendo a las declaraciones del sacerdote Gonzalo Gironés Guillem publicadas en la hoja parroquial ?Aleluya? de la semana pasada, en las que dice que ?el varón, generalmente, no pierde los estribos por dominio, sino por debilidad: no aguanta más y reacciona descargando su fuerza que aplasta a la provocadora?. Lo soltó y debió quedarse en la gloria.
El Arzobispado de Valencia abrió un expediente y pidió disculpas públicas a todas las mujeres maltratadas por las palabras del que ejerció durante cuarenta años como catedrático en la Facultad de Teología de Valencia, pero eso no basta. Al menos a mí no me basta. Como mujer me siento insultada de nuevo por esos señores, que utilizan cualquier púlpito para seguir predicando su misoginia, en cualquier ámbito de la vida. Y misoginia y sexismo van de la mano.
No se les cae la cara de vergüenza en ningún momento de insultarnos por cualquier cosa a las mujeres. Sobre todo a aquellas de vivimos de manera diferente a la que ellos predican, pero que al mismo tiempo somos contribuyentes de primer orden. Pero eso no les vale. Necesitan seguir predicando odio hacia nuestra forma de entender la vida y el mundo. Sobre todo porque reivindicamos nuestro cuerpo y nuestra mente como algo propio y que no pertenece a nadie más que nosotras.
No pueden aceptar que no deseemos pertenecer a esa cultura que ellos predican en la que se nos somete y no se nos tiene en cuenta más que para el papel biológico de la maternidad. Y por ello no dudan en sacar a sus sicarios diciendo lo que ha dicho este hombre, verdaderas barbaridades.
No aceptan la igualdad de derechos civiles entre las personas. Sólo aceptan sus doctrinas dogmáticas como verdaderas, pero al mismo tiempo, se erigen en portavoces de la educación de nuestros menores y en defensores a ultranza de las familias. ¿De qué familias? ¿De las familias monoparentales como consecuencia de las palizas, justificadas según este hombre, y en donde la mujer se ha quedado con unos menores a los que educar, en el mejor de los casos con unos ingresos mínimos para sostener a su familia y teniendo que soportar que socialmente se la estigmatice por vivir sola? ¿De esa familia también son defensores? ¿Acaso defienden a la mujer que ha tenido que agredir, de nuevo, su cuerpo con un aborto, después de haber sido violada, en muchos casos por su propio marido con todas las bendiciones de la curia?, ¿En qué mundo viven?
Portadores de una moral hipócrita que les permite mirar a otro lado con lo que ocurre en los países más pobres y de aliarse con los poderosos en todo momento, sin hacer nada o casi nada con los millones de personas que mueren diariamente en el mundo de hambre y enfermedad, sobre todo mujeres y niños. Misóginos ancestrales y portadores de unos valores recalcitrantemente conservadores que siguen predicando una fortísima desigualdad entre hombres y mujeres, ¿Qué reacción esperaban de las mujeres?, ¿Acaso la complacencia con las ?perlas? que soltó este digno representante suyo?
Esta secta no se merece mi perdón como mujer en este tipo de temas. En cualquier caso merece mi más duras palabras y mi enemistad declarada hacia quienes no me respetan en mis derechos más elementales como son la libre decisión de qué hacer con mi propio cuerpo.
Es una elemental cuestión de reciprocidad, no me puede merecer ningún respeto quienes son incapaces de respetarme como a una igual.
La lucha continúa, sobre todo la de las mujeres.
Teresa Mollá Castells
Ontinyent19 de febrero de 2006

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