


Se activa en España …
UNA MAREA VIOLETA CONTRA LA OFENSIVA PATRIARCAL DE LOS GOBIERNOS CONSERVADORES

Ante las decisiones tomadas unilateralmente por los gobiernos de las comunidades autónomas gobernadas por partidos conservadores de derechas QUE:
Todo ello supone una violenta agresión a los avances logrados durante toda la democracia en la lucha por los derechos para las mujeres.
Estas medidas están teniendo como consecuencia directa el despido de profesionales cualificadas que venían desarrollando durante años su trabajo en los diferentes recursos de igualdad, prestando un servicio de calidad y compromiso con la igualdad.
Las organizaciones que suscribimos manifestamos nuestra repulsa y exigimos el cumplimiento de las leyes de Igualdad en todas las comunidades del territorio español, y convocamos a una movilización y manifestación/concentración a nivel estatal para el próximo 10 de febrero a las 19:30 horas en las plazas principales de las diferentes localidades.
Si quieres firmar este manifiesto envía un correo siguiendo este enlace
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En el ambiente festivo y solidario de las actuales movilizaciones en España, el único incidente conocido, la única censura, fue la retirada de una pancarta feminista y el abucheo a quienes la colocaron. No debe sorprendernos: la ideología dominante nos invade a todos/as, desde la Plaza Tahrir a la Puerta del Sol. En todos los países, en todos los periodos históricos, el patriarcado no se sostendría sin la configuración del género masculino como rechazo de lo femenino, sin esa violencia simbólica escrita en el cuerpo de las mujeres, sin nuestra propia interiorización de la dominación masculina. Y como escribió Keynes: “La dificultad no reside en comprender nuevas ideas, sino en rehuir las viejas, que penetran hasta el último rincón del cerebro de aquell@s que, como la mayoría de nosotr@s, hemos sido educad@s en ellas”.
¿Qué hacer? La discusión teórica es importante , pero estoy convencida de que la batalla se ha de ganar en la práctica.
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Bajo el planteamiento convencional, la política macroeconómica se ha centrado en la economía de mercado, esto es, en la parte de la economía formal y monetizada y en el flujo de ingresos y gastos realizado por los agentes económicos entre el sector público y el sector privado.
La política macroeconómica es percibida, desde el desconocimiento general, como algo neutral respecto al género, argumentando que su cometido no son las personas, sino las grandes variables agregadas monetizadas como el PIB-PNB, las importaciones y exportaciones, la balanza de pagos, el consumo, el ahorro, la inversión, el déficit presupuestario y por tanto el ingreso y el gasto público.
Todo ello sazonado con la búsqueda y medición de la productividad y la eficiencia de las economías.
Pero si se tiene en cuenta que a través del flujo circular del trabajo ? bienes ? servicios ? dinero se producen e intercambian mercancías, es fácil de entender que cualquier política económica que afecte por ejemplo a las condiciones de trabajo, ocasionará de alguna manera una entrada o expulsión de personas en el mercado de trabajo. Mujeres y hombres recibirán el efecto de las políticas públicas en la medida en que forman parte sustancial de la economía global de un país, ya sea a través del Servicio Público (remunerado), el Sector Privado (remunerado) o la Economía Reproductiva (es la economía doméstica y de cuidados, a las personas, no remunerada y proporcionada fundamentalmente por mujeres).
Hace ya tiempo que se viene denunciando la ?ceguera de género? de la política global que se pone en evidencia al identificar que una parte importante del trabajo, el que realizan mayoritariamente las mujeres, no se incorpora en el PIB-PNB, aunque los resultados de éste se trasladan desde la economía informal a la economía formal.
Tras la IV Conferencia Mundial de la Mujer, han cobrado fuerza voces como la de Diane Elson que justifican la necesidad de cambiar el lugar de mirada en la política macroeconómica, para que sus efectos permitan reducir las desigualdades estructurales existentes; el cambio cualitativo viene de la aplicación del análisis de género.
Para resolver esta ceguera de género, existe un amplio consenso entre el conjunto de profesionales que trabajan en este ámbito de la economía, que el presupuesto sensible al género es la forma más fácil de empezar a integrar el enfoque de género en la política macroeconómica.
Esta conclusión es coherente con la influencia de la política monetaria y fiscal sobre los hogares y las personas que lo integran
Ya en la Declaración de Beijing se recogía de forma explícita el acuerdo de los gobiernos para ?facilitar, a los niveles apropiados, unos procesos presupuestarios abiertos y transparentes?, recordando que:
?los gobiernos deberían hacer esfuerzos para revisar sistemáticamente cómo se benefician las mujeres de los gastos del sector público?.
[Fuente: “Globalización y presupuestos sensibles al género” de Carmen Castro

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