


Se activa en España …
UNA MAREA VIOLETA CONTRA LA OFENSIVA PATRIARCAL DE LOS GOBIERNOS CONSERVADORES

Ante las decisiones tomadas unilateralmente por los gobiernos de las comunidades autónomas gobernadas por partidos conservadores de derechas QUE:
Todo ello supone una violenta agresión a los avances logrados durante toda la democracia en la lucha por los derechos para las mujeres.
Estas medidas están teniendo como consecuencia directa el despido de profesionales cualificadas que venían desarrollando durante años su trabajo en los diferentes recursos de igualdad, prestando un servicio de calidad y compromiso con la igualdad.
Las organizaciones que suscribimos manifestamos nuestra repulsa y exigimos el cumplimiento de las leyes de Igualdad en todas las comunidades del territorio español, y convocamos a una movilización y manifestación/concentración a nivel estatal para el próximo 10 de febrero a las 19:30 horas en las plazas principales de las diferentes localidades.
Si quieres firmar este manifiesto envía un correo siguiendo este enlace
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En el ambiente festivo y solidario de las actuales movilizaciones en España, el único incidente conocido, la única censura, fue la retirada de una pancarta feminista y el abucheo a quienes la colocaron. No debe sorprendernos: la ideología dominante nos invade a todos/as, desde la Plaza Tahrir a la Puerta del Sol. En todos los países, en todos los periodos históricos, el patriarcado no se sostendría sin la configuración del género masculino como rechazo de lo femenino, sin esa violencia simbólica escrita en el cuerpo de las mujeres, sin nuestra propia interiorización de la dominación masculina. Y como escribió Keynes: “La dificultad no reside en comprender nuevas ideas, sino en rehuir las viejas, que penetran hasta el último rincón del cerebro de aquell@s que, como la mayoría de nosotr@s, hemos sido educad@s en ellas”.
¿Qué hacer? La discusión teórica es importante , pero estoy convencida de que la batalla se ha de ganar en la práctica.
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Por Cecilia Lavalle
Hace 30 años hubo una reunión internacional donde por primera vez había más mujeres que hombres. No era un aquelarre, por más que muchos les dijeran brujas y por más que ellas mismas hubieran deseado hacer magia para cambiar de tajo la realidad.
En una semana como ésta, pero de 1975, mujeres de 133 países representados en la Organización de las Naciones Unidas estaban en México. Se reunían en el marco de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer para analizar aquellos aspectos de su vida que, sin importar la geografía, el idioma o la religión, les eran comúnmente adversos.
“Igualdad, desarrollo y paz” eran los objetivos de ese año que se erigió como Año Internacional de la Mujer; y en torno a esos tres grandes temas se estructuró una agenda de cuatro puntos:
Aída González, embajadora y en aquel entonces una de las organizadoras, recuerda en entrevista con María de la Luz González de la agencia de noticias CIMAC, que en las reuniones previas uno de los puntos de la agenda provocó polémica. ?Se pensaba, afirma, que las mujeres debían atender el trabajo de casa, y cuando se planteó el tema del fortalecimiento de la paz, hubo voces que dijeron que se estaba politizando la conferencia. Prevalecía entonces una visión de la mujer suave, tierna y delicada. ¡Claro!, si no la dejaban hablar tenía que hablar bajito, y ni pensar que pudiera discutir temas como la paz o la política?.
Trece días duró esa reunión internacional que inició el 19 de junio. Trece días en que la constante fue tratar de abrir los caminos, buscar las estrategias, encontrar los modos para que las mujeres gozaran de los mismos derechos que los varones, para que las mujeres crecieran y se desarrollaran en un ambiente de igualdad y respeto, para que las mujeres dejaran de ser consideradas personas de segunda. Trece días en que las mujeres querían hacer magia.
A 30 años de distancia, a simple vista pareciera que las mujeres estamos donde empezaron aquellas pioneras. En conferencias internacionales sucesivas o en las reuniones preparatorias o en las reuniones donde se analizan los avances, pareciera que las demandas son las mismas que las que se pusieron sobre la mesa en la década de 1970. Pero no es así.
?El principal avance de la Conferencia fue la toma de conciencia, afirma Aída González, quien, dicho sea de paso, es la única mexicana especialista de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés). Las mujeres nos dimos cuenta de que éramos discriminadas y que había que cambiar esa situación; y aunque sí ha habido cambios, no podemos darnos por satisfechas?.
La toma de conciencia es el principal avance, dice Aída González. Y no es poco, digo yo. En 1975 yo tenía 14 años, justamente la edad que mi hija tiene ahora.
Y la miro a ella y miro a la que era yo hace 30 años y la distancia es monumental. Yo tuve que pelar para que mis hermanos compartieran algunas tareas domésticas, porque ésas sólo nos correspondían a mi madre y a mí. Yo tuve que pelear para que se me permitiera usar pantalones, una prenda que me daba más libertad que los vestidos. Yo tuve que ser sancionada muchas veces en la escuela porque no quería aprender a cocer ni a bordar. Yo tuve que quedarme con las ganas de subir a un árbol. Y a esa edad nunca supe que todo eso se llamaba discriminación.
Mi hija, a sus 14 años, tiene que librar sus propias batallas, claro; pero la gran diferencia es que ya sabe que cuando se le niegan o se le escamotean algunos derechos está siendo discriminada. Ya sabe que cuando a sus compañeros los ponen a jugar futbol y a ella y a sus amigas las dejan de porristas, lo que tiene es un maestro machista. Ya sabe que las actividades domésticas no son sólo tarea de mujeres. Ya sabe que aún hay mucho camino que recorrer antes de que pueda ser tratada con plena equidad. Y sabe también que tiene ese derecho y que lo merece.
Tal vez a las mujeres reunidas en aquella Primera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer les parecen pocos los avances logrados a 30 años de distancia. Pero como directa beneficiaria de sus luchas, de su esfuerzo, de su empecinamiento, hoy les digo con todo mi corazón a mujeres como Aída González: GRACIAS. Ciertamente no podemos darnos por satisfechas, aún hay mucho camino por andar; pero también es cierto que gracias a ustedes ahora somos más para andarlo y para ensancharlo.
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Por fin equiparación de derechos civiles en España!!!